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martes, 4 de octubre de 2011

Anche nel cielo più ampio, c'è oscurità...


Dulce, risa que empalaga, mirada que te lleva a otro mundo. Princesa pura y virgen de sentimientos.
Inocencia se presenta ante nosotros en el cuerpo de un ángel blanco, nacido en ese tapiz que contemplamos al mirar hacia arriba. Vive a tantos metros… Pero, es capaz de comprender nuestra historia. Cautivadora de sentidos y de alma, un beso suyo hace que tu corazón se enamore, mujer fría de porcelana, demuestra calidez con cada caricia que te regala. La felicidad, que tantos deseamos en sus ojos se presenta y, solo arrojándonos a sus brazos nos invita a hacer el viaje hacia ella.



Detrás de caperucita siempre estuvo el lobo.



Arisca, amarga, espécimen que recorre las alcantarillas de tu mente. Ser extraño envenenado en cólera.

Rencor no se presenta, invade tu cuerpo cuando rabia le abre la puerta, ángel sí, pero en tiempos de tinieblas. Su reservada mirada no deja vislumbrar su sufrimiento interno, cuerpo vacio, mucho antes lleno. Pasados que se le clavaron como alfileres en su ser, noches de lujuria entre sabanas de espinas le privaron de vivir en el paraíso, para otorgarle la profundidad, el abismo se la engullo como su dolor el alma, provocándole así una hemorragia de desilusión en tonos de tinta china.

Desde entonces busca venganza, su orgullo dañado incita a la valentía que nunca se mostro protagonista. Da caricias envenenadas, besos que saben a azufre, hasta que consigue con sus ojos cautivar tu cuerpo, tus defensas se rinden y con él, el jefe corazón, que se deja invadir por ella.

1,2,3 empieza el juego para el ángel.

En tu interior reconcome cual ratón hasta satisfacer sus heridas artificialmente, lo que provoca dependencia de ese método para complacerse.

Dos caras de una misma moneda, falsedad y sinceridad, dulzura y acidez.

Hasta en el cielo más amplio, hay oscuridad.  

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Take your key. It opens your mind.

Cierro los ojos para escuchar el repicar de la lluvia en mi cristal fuera, el cielo se ha empeñado en mojar el suelo.

El corazón, el tictac de la vida.

Cuando la mirada aparece el mundo real te aprieta, te acorrala en una esquina. ¿Por qué persigues mi estela? Pregunta que es imposible responder mas no entiendo la causa. Una persona que habita en mi alma me dijo una vez: “Solo nosotros, únicamente nosotros, tenemos la única llave que abre nuestra mente y ánima”. Que cierta frase, no podemos saber que pasa por la mente del que nos mira de reojo al cruzar la calle, para entrar en  él, tenemos que tocar a la puerta.

Contaré una historia curiosa de tiempos atrás para poder entender aquella maravillosa frase citada antes.

Todo empieza con Islae, princesa frágil de familia humilde, desde el instante en que sus ojos tomaron contacto con el mundo real, su madre colocó en el cuello una llave. Con ella, creció y vivió toda su vida. Con quince años, Islae conoció al que para su ser seria el amor de su vida. Poco a poco Islae fue regalando más cosas a ese verdugo de sentimientos, hasta que un día decidió regalarle aquella llave que su madre le había colocado en su cuello diciéndole con ello: -Hija, esta es la llave de tu alma y de tu mente, solo tú puedes ser la propietaria de ella, si algún día la pierdes, perderás con ella tu historia-.

Islae en aquellos tiempos no recordó lo que su madre le había dicho, y se quito el colgante de tantos años colocándolo en la mano de él.

Él se fue, se fue para siempre y la abandono, llevándose su llave y con ello su historia.

Islae desapareció, su vida se desgarró en llantos ahogada en su propia pena.  



Abro los ojos, ha dejado de llover, miro por la ventana el aire friega mis mejillas, el viento mueve mi cabello color castaño.

Muevo mi mano hacia mi pecho y aprieto mi llave con fuerza, el último suspiro da paso al silencio.



lunes, 19 de septiembre de 2011

La vida en flores.

"La vida es como un camino que desencadena en el mar. "

Por la ventana observo el cielo de esperanzas y el mar de decepciones cortado por el inmenso horizonte de libertad que los complementa, que los une en la misión importante de endulzar y amargar tu historia.

Los arboles crecen a tu alrededor como la gente que te cobija en su ser para que evoluciones fuerte, en estos tiempos en los que la sequia de alegrías oprime.

Tus ojos tontean con los diferentes paisajes que te brindan la oportunidad de fundirte en ellos, las flores aprovechan sus últimos días  de esplendor para regalarte su belleza, saben que sus vestidos de fiestas, pétalos que hipnotizan, como cenicienta a las doce desaparecerán y con ello su efímera vida contemplada por numerosos amores de un verano acabado.  

Llegará con el otoño la caída de miles de sueños a un suelo duro y real, pero siempre hay que desear que al cerrar los ojos y despertar el sol volverá a brillar.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Confidencias

Ella, mujer de mirada inquietante ante los ojos de muchos.

Su sonrisa, escondida en días de tormentas en su ser, se escapa ante ilusiones que con su mirada se deleita, que sus oídos sienten. Su pelo largo esconde su rostro, como este mismo esconde lo que su alma aclama. Solo unos pocos oyen lo que no dicen sus palabras, lo que sus hechos no dejan vislumbrar.

Dama, sabes que eres cabezona, defiendes tu discurso más incluso que un político. Tienes que reconocer, que muchas veces tu frágil infancia desborda tus pensamientos y hace tambalearse tu fortaleza convirtiéndola en barro, los cuales escondes en el cajón más viejo de la trastienda de tu corazón.

Mujer astuta y meticulosa.


Ya la madurez ha tomado tu vida, te ha hecho ver las cosas como nunca las habías visto. A pie de pista, observas aquel lugar llamado inocencia donde ahora otros viven, pero donde no te gustaría volver.

Has decidido ser siempre tú, no dejar que el tiempo ni las circunstancias te cambien. No cambias por nadie, siempre lo has dicho.

Sabes, me conformo con completar tu vida, aún que tengas pequeñas virtudes e numerosos defectos, me alegro de ser ese cuerpo que te contiene. Que ella desde hace dieciocho años al despuntar agosto, sea yo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Burbujas de jabón

Los sueños se atrapan con una simple mirada, los deseos se ciernen bajo tus pies, observas la vida desde la esquina del cabecero de tu cama.
Absorta.
Tus pesadillas se esconden por las esquinas para asustarte a cada paso, tu miedo corre despavorido por los callejones de un cuerpo maltrecho por heridas irrecuperables de un pasado infantil ahogado entre lágrimas.
Cierro los ojos y empieza el juego.

La madurez hace presencia en estos momentos en los que tu burbuja se agrieta al recordar.  Empuja a la valentía, acurrucada en el alma traumatizada por momentos en los que su actuación brilló por su ausencia. Por esta vez sale de su guarida y enfrenta la amenaza, la vida se arremanga para el combate, en el que ella poderosa y dominadora de tu cuerpo,  parte con ventaja.

Las burbujas de jabón en tres segundos desaparecen.
Ya no tengo miedo, gritos sordos se escuchan en mi alma. ¿El tiempo todo lo cura? No, solo transforma los presentes en pasados, las vivencias en recuerdos. Solo tú, posees las llaves de tu vida,  la que la controla.
 Sincerándonos, la burbuja que nos cubre cual caparazón de caracol en el que nos escondemos al desear no ser el blanco de todas las miradas y reproches, solo es un cristal virtual, un cristal tan frágil como una pompa de jabón, que a los tres segundos, desaparece. 

martes, 30 de agosto de 2011

Mi alma, la música

Los acordes ondean en mi cabeza.
Las notas juguetean en mi sentir, corretean por todo mí ser y me llenan. La imaginación se ve victima de las letras, esas que acompañan a cada compás de un ilustre pentagrama.
Emocionan el corazón desde bien pequeña, desde aquella tierna infancia en la que tope con ella, elegante, señora e imponente mujer que te llena el alma, que con sus dedos acaricia tus oídos. Nunca te deja sola, te aconseja con sus letras en cada sentimiento que tu corazón reclama y ella sin poner oposición alguna te sacia tal necesidad de cariño, que como cualquier niño reclama atención.
Compañera de viajes largos alrededor de los sueños, en los que te hundes cuando el espíritu te lo pide, en los que camina a tu lado sin tu pedírselo.
Eres anciana querida, desde los más antiguos años en los que mi memoria de dieciocho veranos no me deja alcanzar, pero sigues tan clara y contundente como siempre.
Mis antepasados te escuchaban entre bailes románticos de parejas y contigo de carabina sellaban su amor con un beso, padres de juventudes te escuchaban en discos de vinilo, en cintas de casete. 
Todo va cambiando pero tú eres incombustible al paso del tiempo, te aferras y evolucionas, pero como todo en la vida conservas tu esencia inconfundible que al deleitarme contigo consigue  convertirme en dependiente de tu presencia.
Amada, recelo de todos con los que te comparto, pero me conformo con colocarme mis cascos  y regalar mi alma a tus letras.

jueves, 25 de agosto de 2011

Novela de tiempos efímeros

Príncipe, del cuento en el que mataste a la protagonista, única dueña de tu relato hoy ahogado en tu pensamiento. De ella, solo existe el recuerdo marchito como flor en el último aliento de la primavera.
 Con mimo, la riegas día y noche, no dejas que desaparezca.
Hueles en el viento su risa, dibujas en el cristal de tu memoria su silueta hoy empañado y viejo, espectador de tantos capítulos de aquella novela muerta.
Espías a escondidas  sus sonrisas en cada suspiro perdido en el aire, intentas que no te vean sus ojos, en los que te pierdes aun sin desearlo todavía. Pero tu ego orgulloso, rechaza el sentimiento doloroso que produce la herida abierta de un fracaso, de un relato demasiado efímero.  Los peces se alimentan hoy de tu vida, un sustitutivo te sega aquella flor marchita de tu mente descolocada y tú, te aferras a esconderla sin que nadie te vea en el cajón de tu mente donde la visitas cada noche, donde solo a solas contemplas lo que fue y ya no será, lo que hipotéticamente pudo ser.
Reconoces la culpa y tu mente te tortura un día más, recures a satisfacerla dejándola deleitarse con su imagen que va cambiando en el tiempo, ya que de su voz eres el único verdugo que decidió ahogarla para siempre, junto a las ilusiones muertas.
Los tiempos cambian y los capítulos de tu mente van desapareciendo dando paso así, a las imitaciones artificiales que te has creado para tapar la hemorragia de sentimientos que te atormentan.
Cerrando los ojos concluyes las últimas líneas (ya desgastadas) de la triste narrativa.

domingo, 21 de agosto de 2011

Un océano de dudas


Un ¡NO, déjalo ya! Se hunde en su mente, mientras sus ojos no le otorgan una tregua para dejar de mirar a su tortura, esa que día a día hace sollozar su cerebro de infantiles celos provocados por su memoria. Aquellos recuerdos malditos explicados a medias tintas provocan el miedo a un Adiós.
Mientras se aparta de su pasado y su presente se enfoca en su único delirio, se desglosa su vida en aquellos que escupió al pasado para dejar sitio a su único presente. Pero ella no desaparece, ese fantasma que la agota, que desearía enterrarla en lo más hondo del más inmenso océano. ¿Pero, porque, me estoy volviendo loca? – Se confiesa cada noche con su compañera la almohada- Pero, su océano de ilusiones se esconde, le oculta el pasado de esa herida, herida que ha adoptado como propia en su ser. Y entonces se asusta, se le coagulan en su mente las hipótesis repetitivas de una simple  niña asustada.
Como cazador a su presa, la observa día y noche, la persigue en su memoria incluso cuando duerme, quiere hacer notar su presencia, estúpido sentimiento paranoico que sus ojos vendados por el dueño de su alma y de su vida no le dejan despejar. Ese que la envenena con dulces palabras, que la transforma con suaves caricias hasta trastornarla en un ser drogodependiente de su presencia. No le aclara porque en su vida sigue existiendo ese  fantasma que a ella la martiriza, solo sabe seguir dándole dosis altas en cariños inventados, para que continúe su nivel de adicción.
Océanos de mil dudas, de dudas que se acumulan en sueños de papel que al acercarlos al agua mueren ahogados, pero ellas salen a flote un día más.

jueves, 28 de julio de 2011

Princesa de plástico



Me he cansado…- susurró-  Dejando así caer al suelo aquellos huesos de plástico, rompiendo con el mismo golpe seco el corazón de tela.
Dicha propietaria de esos miembros en tiempos lejanos reclamada por su verdugo como princesa, sentía como se desangraba lentamente su alma de hilos y encajes.  No comprendía, simplemente lloraba por dentro deseando ser pinocho y como él, despertarse de aquel sueño de madera.
¿Por qué me hacia esto?  De vivir en una nube, la frágil muñeca había probado por primera vez el frio suelo de la realidad, la que durante tanto tiempo sus ojos de plástico no le habían permitido visualizar. Mientras ella sonreía por dentro y por fuera al sentir las caricias de su mal nombrado propietario y sentir su voz que pronunciaban lentamente mi princesa antes de sumergirse en sus sueños en los cuales solo ella era la espectadora. Él, la convertía poco a poco  de muñeca libre a marioneta de teatrillo de feria comandada por el susodicho, movía sus hilos a su antojo mientras ella se dejaba llevar por el vaivén, no se imaginaba ni por un instante lo que poco tiempo después ocurriría.  Hay que sincerarse, y explicar que se rendía a su mirada y dejaba que la poseyera, a expensas de cualquier cosa. Pero como todo niño pequeño, encontró  una nueva huésped en su vida  a la cual dedicar todos sus desvelos.  A la pequeña ilusa, la fue apartando de su lado, su verdugo aun no identificado por sus ojos empezaba a llevar a cabo su plan. Ya no era ella la que escuchaba su corazón al  verle dormir por las noches, ya no era ella, la que con sus labios siempre sonrientes notaba la calidez de su rostro al abrazarla. No, era otro ser el que habitaba sus pensamientos.
Sabía que acabaría en un rincón, como antes muchos otros seres lo hicieron, en el rincón de su recuerdo, aquel rincón maldito que su pequeña cabeza de plástico frío no deseaba conocer.  Por eso,  se forzó por llamarle la atención, se cayó de la estantería tantas veces hasta llegar al punto de descoserse las rodillas solo por qué él le brindara una de esas sonrisas de antaño.
No ocurrió, su cuerpo descanso al lado de muchos otros en un rincón de su cuarto donde tiraba sus ilusiones cuando ya le decepcionaban.  Y allí, descanso muerta en vida, de su propia vida, (si algún día estuvo dotada de ella), de aquello que era solo una ilusión, una burbuja que como las de jabón exploto y se desvaneció en el aire de las  alegrías muertas.   

miércoles, 20 de julio de 2011

Con un fuerte abrazo, vencimos al tiempo y a la distancia.
No podría resumir en una frase lo que mi mente recuerda ahora tiempo después. Solo sé, que en el mar embravecido que es mi cabeza, salen a flote millones de momentos de aquel día.
Instintivamente nos dimos un abrazo y ahí, empezaron los primeros segundos de esta ilusión hecha realidad. Nervios que recorrían mi alma se cruzaban con las ganas y  el temor de la primera vez. ¿Por qué me sentía así? Les puedo asegurar señores, que no tengo ni idea, más en aquel momento era como un ovillo de lana enredada en mi misma por dentro.
Llego, mis ojos la vieron: Es ella –dije- . No tuve ninguna duda, otra vez el instinto jugaba la baza de sorprenderme, no la había tenido nunca delante y aun así, la reconocía como si estuviera todos los días a mi lado. Pero es que realmente lo está, no me supo mejor ese abrazo físico que el que durante aproximadamente dos años me ha regalado con las palabras. 
 Tu mente se despierta del sueño en el que está sometida, rebobina en el tiempo cual cinta y se da cuenta de que por ella, por la persona que gobierna desde hace 17 años, han recorrido cientos de km, exclusivamente para verla. 
Y quizás, la gente no lo entienda, pero me sentí querida, me gire con orgullo al pasado y me reí de él, en ese momento ya no me atormentaba, ni me hacía sentir pequeña. Era grande, como las nubes que aquel día deseaban mojarnos y que por otra parte lo hicieron. ¿Pero que importaba? Estábamos allí nosotras dos solo nosotras dos  y dos grandes espectadores: el cielo y el mar.
No me atrevo a aventurarme a decir que ese día ha sido  el mejor de mi vida, pero si puedo decir, que ha sido de los mejores.
Vida, la lucha a la que tantos años me has sometido te la he ganado. Ahora, suspiro al tiempo un hurra por mi victoria, a la vez que esbozo la sonrisa más grande.
En estos días lo necesitaba y tú lo sabes. Eva, en el complejo sistema que soy y en el cual muchos se pierden al intentar descifrarme y como niños cuando un juguete no se monta a su antojo, deciden decir que es “raro” y con eso se dan por ganadores artificiales de su guerra particular.  Tú, has conseguido encontrarme, y me sincerare contigo y te diré que no pensaba que lo consiguieras. No confesare nunca  que estaba perdida, ya saben los que me conocen que no me gusta hacerlo, pero quizás algo desorientada en un océano de tiempos extraños para mí.
Gracias, es la palabra más sosa que existe pero es lo que deseo darte, por muy lejos que has estado te sentido incluso más cerca que  gente la cual convive a mi lado día a día.  Y me arriesgare a decir, que para mi eres como una hermana, igual a la que nunca me ha querido dar el destino. Quizás lo encuentres extraño pero gracias a ti el día 18-07-11 pasara a ser uno de los días que convivirá conmigo en mi recuerdo el resto de mi vida.


domingo, 29 de mayo de 2011

My Little moment.


El tiempo me pisa los talones y mi mente sumergida  en miedo  intenta que no la atrapen.
Huye despavorida mi memoria que deja atrás parte del recuerdo que al verse capturado decide rendirse y venderme al mejor postor para así conseguir que mi corazón de un vuelco.
El pasado sonríe al verme su víctima y yo solo se llorar lágrimas de impotencia.
Cierro los ojos apretándolos para que todo desaparezca. Al aclararse de nuevo mi mirada, vuelvo a vivir el presente, no obstante, la vida en estos días juega conmigo a probar quien es más fuerte, su pulso continuo me debilita hasta el punto de asfixiarme. En ese momento te sientes tú contra todos, contra el mundo. Los pulsos son cosa de dos y en este caso la vida me lleva ventaja, no puedo ayudarme de la otra mano ya que está ocupada apretando mi alma para que no huya de mi cuerpo frágil como una piedra de arena. Entonces es cuando lo vives, el segundo ese en el cual tu alma da un golpe en la mesa y se rompe dando la victoria al adversario.
Te apresuras a recogerte del suelo rápidamente para que tú orgullo ya dañado no sufra más. Pero demasiados cachos para solo dos manos mojadas por la tormenta que mis ojos no pueden retener.
Sola.
Te encuentras en un laberinto en el que solo tú eres la habitante, en ese instante escuchas pasos sordos detrás de ti, levantas la mirada y ves esos seres.
Asustada piensas que tu contraria no se ha quedado tranquila y como en el pasado, te envía unos matones para rematar la faena.
Con miedo te arrinconas y deseas ser tortuga para meterte en tu caparazón y desaparecer, pero para tu sorpresa te dan la mano, te brindan la oportunidad de unirte a su club de seres felices. Vacilas en tomar la decisión, pero aceptas y acto seguido te ayudan a recogerte del suelo y repararte.
Empiezas a mirarlos con otros ojos, sus voces resuenan en mi corazón hueco y lo llenan.
Consiguen romper el candado de mi mente y entrar en mi destruyendo cada momento doloroso incluso  se enfrentan a la vida plantándole revancha en mi nombre y juntando las manos me ayudan a conseguir mi objetivo, la victoria.
A partir de ese momento esos seres forman parte de mí. 
Piezas claves del puzzle de mi existencia últimamente desordenado que como si de ellos se tratase me ayudan a organizar.
Seres, importantes sois y seréis siempre por mucho que de mi camino  os olvidéis y toméis otro rumbo. Esta pieza insignificante que soy siempre va a estar en deuda con vosotros para próximos duelos con la vida.


Gracias:  J. D. L. D. E.

viernes, 15 de abril de 2011

Más allá de lo que deseamos





Escribo las primeras palabras de este día, sumergida en mis pensamientos intento no ahogarme, son muchos días en los cuales mi cabeza no se cansa de dar vueltas como si de las aspas de un helicóptero se tratase. Intento archivar en cada recoveco de mi alma cada uno de ellos. Destacaría si pudiera el más importante. ¿Dónde estás?  Sí, me refiero a ti. Dónde estás inocencia.
 Hace unos años te ilusionabas con jugar conmigo a ver la vida desde una nube y, de la noche a la mañana, decidiste irte y dejarme caer en este frío asfalto que es la madurez. ¿Ya no te gusta jugar conmigo?
 Sabes que te echo de menos. Y mucho.
 Prefería caminar a tu lado, ver la vida como la ven los pájaros al cruzar el horizonte. ¡Y qué decir de él! Cada día diferente e ilimitado. Mas has desaparecido. Has desvinculado tu camino del mío y, como los padres a sus hijos en el primer día de colegio, te has apartado disimuladamente de mí para que no me agarrara a ti implorándote.  Sin embargo has de saber que te ha salido mal. Porque he visto cómo te has ido, dándome a entender que ya no pretendes volver.
Y ahora tengo que compartir mi vida con esta singular extraña llamada madurez, la cual no conozco además de confesar que en muchas cosas no llega a atraerme.  Sé que ella es mi compañera a partir de ahora pero… ¿Por qué no puedo compartirla contigo? 
Me quedo extasiada mirando esta hoja de mi vida que ahora escribo sin saber cómo proseguir, psicoanalizándome sin sentido para llegar a la conclusión de tu marcha, y creo que di con ella. Me he hecho mayor. Poco a poco, sin apenas darme cuenta, he ido sustituyendo uno a uno todo lo que pertenecía a mi pequeño mundo para darle paso a otro muy distinto y mayor que aún hoy y siempre conservaré. Pero ahora me arrepiento y, sobre todo, me pregunto cómo dejé escapar aquellas pequeñas cosas o el motivo de llegar a hacerlo.
Sincerándome como lo hace cualquier escritor con su lector no lo sé, mas me figuro  que nuestro camino es muy caprichoso. Nos hace subir día a día escalones que por nosotros mismos quizás borraríamos.
Inocencia, si ya no puedo conquistarte de nuevo, deseo que hagas feliz a tal número de pequeñas personas como en aquellos tiempos. Aquellos, tan divertidos viviendo a tantos metros del suelo, sin las preocupaciones que habitan en el reino de los adultos, el cual hoy denominamos mundo real.

domingo, 13 de marzo de 2011

La flor del somriure.





Poso els peus a terra, encara amb la son aconsegueixo incorporar-me, són la no sé quin hora del dia no sé quan, sincerament, no m’importa. Últimament res m’interessa o em motiva. No sé per què però així em sento. Després de col·locar els peus sobre la catifa i abandonar per fi el llit m’endinso en la fredor de una matinada d’hivern, intento obrir els ulls encara enlluernats per la claró que la meva finestra projecta cap a la meva cara,m’hi apropo a ella i observo que aquella nit no havia estat tan oberta com ara el sol volia amagar, perquè encara es podien veure com les gotetes continuaven fen la seva carrera particular en el cristall de la finestra.
Després d’aquest moment d’interacció entre la meva mirada i el sol, vaig decidir vestir-me i sortir al carrer. Al posar-hi el primer peu, com si un impuls m’obligués vaig començar a caminar, sense sentit, sense direcció fitxa,com anava la meva vida des de feia uns mesos. Tot havia canviat des que ell ja no i era, no podia suportar que hagués marxat per sempre de la meva vida. Què dic? De la nostra vida! La vida que ell i jo havíem inventat per a nosaltres. Però no, va decidir desapareixia, però el pitjor va ser que ho fes sense una explicació. És veritat, que havíem discutit aquella tarda, que jo havia estat molt dura amb ell,que hauria d’haver estat més tolerant... No!, havia de haver anat amb ell, de no deixar-lo sol... però, de que servia ara? Era massa tard.
No m’estava adonant però havia caminat moltísim i ja estava a l’altre punta del barri. Llavors, vaig veure una floristeria, això va bombardejar un altre record a la meva ment, en va fer recordar la primera vegada que vaig quedar amb ell. Érem tan joves!Però ho recordo com si hagués estat ahir, van quedar al parc, jo estava molt nerviosa però ell, ho estava encara més que jo però no ho volia reconèixer. Vam començar a caminar, no ens miràvem només érem espectadors del terra, de la sorra a conjunt amb els meus ulls com ell em deia sempre, de cop es va parar en sec, al principi no entenia perquè però estava uns passos més enrere que jo, al girar-me, el vaig veure vermell com un tomàquet mirant al terra i amb el braç estirat, i al final, a la seva ma, una flor preciosa. Ara, era jo la que estava vermella.
En aquell moment estava rient i plorant en mig del carrer en front la floristeria al recordar-ho, no ho vaig pensar i  vaig decidir entrar a la floristeria i buscar aquella flor. Vaig mirar en tota la botiga, res no havien, per un moment m’havia fet il·lusió de tornar a tenir aquella flor entre les mans, quan ja sortia de la botiga la vaig veure, com podia amagar-se per a la meva vista?. Vaig corre a agafar-la, quan la vaig pagar vaig sortir de la botiga.
Per un moment, era feliç i sí, semblava una tonteria. Per una flor ets feliç? Dons sí, molt feliç, era com tenir una peça d’éll al meu costat.
Vaig continuar caminant, encara pensant en ell, perquè tot girava al seu voltant des de aquell dia, quan abandonant la seva família també va emportar-se del que el meu cos estava ple, les meves alegries, el meu riure, el meu somriure al veure’l sortir del treball. Tot.
Perquè no va decidir quedar-se el meu costat?Perquè no va fer-me un sopar a casa? No, ell sempre volia fer-ho tot a la grossa, organitzant aquella festa per el meu ascens al treball, el meu treball... El meu treball va fer que marxessis, aquell maleït cotxe, aquella maleïda nit, aquella nit en la qual les meves llàgrimes es confonien amb les gotes de pluja i els meus crits amb el soroll de la tempesta.
Sense adonar-me estava a la bora de la platja, on tantes vegades tu i jo, eh! Te’n recordes? Havíem passejat, el lloc del nostre primer petó... Vaig llençar la flor a l’aigua perquè les onades d’aquell dia se l’emportessin i amb ella, els plors de tants i tants mesos.
En aquell moment mentre veia com la flor anava surant com un vaixell amb cap direcció concreta, però mar endins,amb els ulls enfonsats en llàgrimes, vaig exclamar mirant amunt, a aquell tapis blau de taques blanques, molt suaument, T’estimaré sempre.

jueves, 10 de marzo de 2011

Gotas finas.






Las gotas finas de lluvia mojan mis mejillas, miro al cielo  y sonrío. Las hostias del pasado ya no duelen, hoy mi vida es diferente. Ya no escucho las palabras que espinaban mi corazón y coagulaban mi mente con estúpidos pensamientos de niña asustada.

Hoy renuevo mi vida, camino firme  y hacia delante pero con algún giño espontaneo y alguna  mirada de reojo a aquel pasado que tantos buenos y malos momentos me dio. Pero solo es un segundo, y vuelvo a girarme ahora ya para darle la espalda al tiempo, intento caminar sin tropezarme aún entendiendo que eso es prácticamente imposible.
¿Sabes? Te echo de menos pequeña inocencia, aquella que una tal decepción decidió secuestrar y apartar de mí. Y si, ya no soy aquella persona que creyó vivir en una nube que poco a poco como la ilusión se fue dispersando. No nos engañemos, yo no sé volar, no tengo esas alas que me darían la seguridad para alzarme sobre las cabezas de todas las promesas incumplidas por tantos. No, no las tengo y como si de pluma de golondrina se tratase caí al frio mundo que es esta vida. Pero siempre me he levantado ¿por qué esta vez no? Vuelvo a poner mis pies firmes y a mirar a ese tapiz azul que llena el inmenso horizonte con aquellas manchas blancas en las que yo he vivido de ocupa durante un tiempo, pero ahora tengo piso propio en el suelo en donde ya todo se ve a vista de caracol y no de pájaro como antes.
Vida, ¿sabes que te digo? Que te doy las gracias por todas las veces que has colocado esa tormenta encima de mí haciendo así, que me esforzara para conseguir ver el sol que se ocultaba tras ella. Por qué solo tú sabes cómo soy, solo tú has vivido cada uno de los momentos de mi existencia y  me has hecho daño, pero también me has dado muchísimas alegrías.
Ahora el cielo ya es negro en esta noche de tiempo extraño. Alguna estrella se puede divisar tan brillante y tan pequeña e indefensa. Y como tú cielo, que le has dicho Adiós hoy al sol, yo le digo Adiós a aquella vida de ilusiones a tantos metros sobre el suelo frió de este mundo que habitamos.
 
-Elisabethh*.

domingo, 2 de enero de 2011

Ella.

 


Amigo según el diccionario: "Que tiene amistad. Como tratamiento afectuoso, aunque no haya verdadera amistad. "
AH! Ni el propio diccionario se pone de acuerdo si existe la amistad o no. Pero solo cuando conoces a una persona que se complementa contigo, conoces lo que realmente significa. 
Cuando vi por primera vez a esa persona, fría y dura como una piedra de arena pero frágil por dentro como todas ellas, a la defensiva de cualquier cosa o de cualquiera. La verdad es que nunca hubiese apostado tanto por lo que ahora tenemos y nombramos amistad.  Ella tan diferente a mí, como la noche y el día, como la luna o el sol. Distintas, pero dentro de las cosas diferentes, siempre hay algo igual algo, que de aquella persona te llama la atención y en la cual te identificas. Quizás yo hubiese preferido otra cosa, que nos conociéramos por algo más feliz que aquello que me he prometido a mi misma no volver a nombrar, pero la cosa fue así y sabes en cierta manera me alegro, porque quizás si no hubiese sido por  eso no la conocería.
Me esconden tantas cosas sus ojos que hay días que no entiendo si ríen o llorar, si están felices o desdichados, quizás simplemente aun no la conozca del todo bien, puesto que hace muy poco que la conozco, y a tantos kilómetros la amistad es difícil y dura, porqué a veces necesitas abrazarla y no puedes o darle una palmadita en el hombro y decirle arriba. Pero nuestra cabezonería es más fuerte y nos hace seguir unidas, aunque esa cabezonería más de una vez nos haga empañar nuestros ojos y mojar nuestras mejillas por rabia, por ralladas no sé. Solo se, que si el destino nos ha hecho  encontrarnos es porque realmente cree que algún día caminaremos juntas por alguna calle, hablando de esto que ahora esta humilde narradora escribe y reiremos.
Por ti, Eva.
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