El corazón, el tictac de la vida.
Cuando la mirada aparece el mundo real te aprieta, te acorrala en una esquina. ¿Por qué persigues mi estela? Pregunta que es imposible responder mas no entiendo la causa. Una persona que habita en mi alma me dijo una vez: “Solo nosotros, únicamente nosotros, tenemos la única llave que abre nuestra mente y ánima”. Que cierta frase, no podemos saber que pasa por la mente del que nos mira de reojo al cruzar la calle, para entrar en él, tenemos que tocar a la puerta.
Contaré una historia curiosa de tiempos atrás para poder entender aquella maravillosa frase citada antes.
Todo empieza con Islae, princesa frágil de familia humilde, desde el instante en que sus ojos tomaron contacto con el mundo real, su madre colocó en el cuello una llave. Con ella, creció y vivió toda su vida. Con quince años, Islae conoció al que para su ser seria el amor de su vida. Poco a poco Islae fue regalando más cosas a ese verdugo de sentimientos, hasta que un día decidió regalarle aquella llave que su madre le había colocado en su cuello diciéndole con ello: -Hija, esta es la llave de tu alma y de tu mente, solo tú puedes ser la propietaria de ella, si algún día la pierdes, perderás con ella tu historia-.
Islae en aquellos tiempos no recordó lo que su madre le había dicho, y se quito el colgante de tantos años colocándolo en la mano de él.
Él se fue, se fue para siempre y la abandono, llevándose su llave y con ello su historia.
Islae desapareció, su vida se desgarró en llantos ahogada en su propia pena.
Abro los ojos, ha dejado de llover, miro por la ventana el aire friega mis mejillas, el viento mueve mi cabello color castaño.
Muevo mi mano hacia mi pecho y aprieto mi llave con fuerza, el último suspiro da paso al silencio.


Realmente preciosa
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