La
oscuridad lo envolvía todo. Solo el aire, era el compañero aquella noche de la
solitaria luna. El mar, jugaba a tintinear aquella plataforma que por primera
vez pisaban mis pies y en la que sin saberlo, como su motor al arrancar me
dirigía a unir a mi camino un alma más.
-Prometo
ser el aliciente a continuar existiendo, ser la madera que aguante tu vida en
tus futuros naufragios particulares.
Llego
aquel momento, con el único testigo del mar y como celestina la casualidad, la
conocí.
Lectores
de mis letras, créame que no hablo de amor sino de algo diferente que envolvía
aquel día la atmosfera con un olor dulce.
-Prometo
hacerte llorar de risa y reír cuando te visite la pena, ser ese hombro en el
que contemplar lo inmensas que son las estrellas.
Palabras,
palabras que jugaban a ser ellas las primeras y convertían conversaciones sin
un tema elegido. Y para que usar las
palabras… Si ya sabíamos que algo era diferente entre nosotras.
No
solo sentíamos el olor a mar sino que
presentíamos que algo comenzaba de verdad. Pero aun queridos lectores, no me
aventurare a desvelar que era. Posiblemente,
algo que nadie ha sabido aun describir con palabras.
-Prometo
ser seria aunque solo aguante 5 minutos,
reírme de tus chistes...( Nota mental: a veces son muy malos recuérdalo
para la promesa) y soltar carcajadas contigo en días en tonos grises.
Una
semana, un sol radiante y la emoción de conocer un nuevo lugar nos ponía ante
nuestros ojos el escenario del primer
capítulo de nuestra sencilla novela.
Quizás
debería de dar las gracias a aquellas personas que decidieron excluirte de sus
caminos o quizás, a aquellas que no se
percataron de tu introvertida existencia. Mejor, le daremos gracias a la vida
por endulzarme aquel viaje.
-Prometo
comentar las carreras de motos y las de formula 1 incluyendo a Alguersuari en
ellas aunque ya no este y disfrutar de la sonrisa que tendrás en tu rostro al
leer esta última frase.
Dicen
que las cosas en la vida pasan muy rápido, yo haré lo mismo con este relato y
avanzare en el tiempo de aquellos inicios a su presente, que se va convirtiendo
en pasado a la vez que escribo. NO, me niego a que se convierta en pasado, solo
lo hace en eterno.
Después
de luchar contra todo tipo de situaciones nos llega la más difícil que se
encabezona en acabar con todo. Su nombre odiado y querido a partes iguales
se escribe: Distancia.
-Prometo guardar
tus secretos bien dentro y encerrarlos con llave, imaginar ser adivina de tus
emociones a cada paso y pintar una sonrisa en tus labios cuando la vea inexistente.
Podría
dirigirme a ti aunque sé que sabes quién es el destinatario de estas letras.
Hoy, le das la vuelta a otra página de tu corta vida. Me voy a permitir ser
lectora objetiva de ella y redactar un resumen de acciones:
Has
llorado, reído, soñado, cantado, bailado, aprendido, dibujado, escrito,
pintado, sonreído, abrazado, besado, escuchado, gritado, hablado, amado… Y una
infinidad de acciones más que tardaría
siglos en escribir.
-Prometo
ser esa mano que te recoja del suelo cuando te caigas, ser esa frase “ si tú te
tiras yo me tiro” y todas esas típicas que se suelen decir.
Ahora
esa puñetera que he nombrado antes se está
introduciendo poco a poco.
Pero yo
fui previsora en su momento y te di un hilo y una aguja para
coser nuestras vidas y eso, querida amiga, para esa entrometida es imposible romper.
-Prometo,
mejor dicho solo prometo, que si ella gana, pase lo que pase, te encontraré.
I will find you .