Los sueños se atrapan con una simple mirada, los deseos se ciernen bajo tus pies, observas la vida desde la esquina del cabecero de tu cama.
Absorta.
Tus pesadillas se esconden por las esquinas para asustarte a cada paso, tu miedo corre despavorido por los callejones de un cuerpo maltrecho por heridas irrecuperables de un pasado infantil ahogado entre lágrimas.
Cierro los ojos y empieza el juego.
La madurez hace presencia en estos momentos en los que tu burbuja se agrieta al recordar. Empuja a la valentía, acurrucada en el alma traumatizada por momentos en los que su actuación brilló por su ausencia. Por esta vez sale de su guarida y enfrenta la amenaza, la vida se arremanga para el combate, en el que ella poderosa y dominadora de tu cuerpo, parte con ventaja.
Las burbujas de jabón en tres segundos desaparecen.
Ya no tengo miedo, gritos sordos se escuchan en mi alma. ¿El tiempo todo lo cura? No, solo transforma los presentes en pasados, las vivencias en recuerdos. Solo tú, posees las llaves de tu vida, la que la controla.
Sincerándonos, la burbuja que nos cubre cual caparazón de caracol en el que nos escondemos al desear no ser el blanco de todas las miradas y reproches, solo es un cristal virtual, un cristal tan frágil como una pompa de jabón, que a los tres segundos, desaparece.


No hay comentarios:
Publicar un comentario